Septiembre

Hobbes: Bueno, casi se ha terminado el verano. Paso muy rápido ¿verdad?
Calvin: Si...
Calvin: Nunca hay suficiente tiempo para hacer tanta nada como deseas
Comienza Septiembre con el nuevo catalogo de Ikea bajo el brazo, lo que es un símbolo inequívoco de que comienza el nuevo curso. Se va el veranito, y por el ‘vientazo’ que hace hoy en Santander diría que se está yendo a toda leche. Aún tengo la esperanza de que haya un par de días más de solete para dar el baño de despedida en el Sardinero.
De todas formas, creo que el verano está sobrevalorado. Sí, está guay ir a la playa y “hacer la fotosíntesis” todo tirada sin hacer nada de nada, pero también el resto de estaciones tienen su aquel ¿no creéis? Por ejemplo, cuando empieza el frío, está guay quedarse en casa, oyendo como llueve fuera, acurrucadita en el sofá bajo una manta, y viendo esa peli que llevas todo el verano para ver. O cuando tienes la suerte de dormir con él, como que la cama se hace más grande del frío que hace, y los dos cuerpos se ‘arrejuntan’ para mantener mejor el calor. O ponerte ropa y calzado que te de igual que se moje, y dar un paseo bajo la lluvia, pisando todos los charcos que encuentras por el camino, oliendo a hierba mojada y caminando hacia la playa para ver lo bien que se lo pasa la mar entre tanta ola descontrolada.
Me doy cuenta cuando releo lo escrito hasta ahora, que al final estos posts en los que reflexiono en alto, bueno en letra, solo me llevan a una única conclusión siempre: que me gusta disfrutar de cada uno de los instantes que se me ponen delante. Haga bueno o malo, esté en la playa jugando a las palas con el maleta de mi chico (jeje), viendo una peli yo sola en casa o tomando una cañita en la dichosa Mimosa con los amigos. Por muy simples o complejos que sean, todos ellos te ofrecen segundos en los que te dejan sonreír. No a nadie en especial, si no a ti misma. Esa sonrisa que sirve para pensar: que suerte tengo de lo que tengo.
La verdad, he de decir que este verano ha sido especial.
Por vosotr@s, los de siempre. Porque he sentido como si no hubiesen pasado los años. Salvo que ahora hacemos topless, no tenemos que coger el 7 para ir juntos a la playa.
Por ti, aunque no ha sido nuestro primer verano juntos, sí ha sido el primero de esta nueva vida juntos. Lo he disfrutado como ningún otro. Pero lo dicho, ahora toca disfrutar del primer otoño de nuestra nueva vida juntos. Y del primer invierno, y de la primavera, y del segundo verano, y del segundo otoño...

Me apunto dijo
Yo si que me lo paso en grande contigo. Cacheá
5 Septiembre 2008 | 06:14 PM