Voy andando por el paseo de La Concha. Llueve a cántaros, entre coche y coche oigo el mar, en su lugar de siempre. Debajo del paraguas empiezo a pensar. Sonrío!
Ha sido un día estupendo. A la mañana, mi ánimo respecto a la asignatura de Micros se ha levantado. Tengo un compañero que es un jefe y que consigue eliminar mi pesimismo con la práctica. Me gusta trabajar con él; muy pocas veces he sentido el “somos un equipo” a la hora de hacer una práctica, y ésta es una de ellas. Después de dos horas y media con el cochecito, en el mismo ordenador y en la misma silla, otras dos horas y media de laboratorio. Creo que le voy pillando el truco…
Después de estas 5 horas, vino lo que llevaba esperando toda la mañana: comida en el McDonalds. Riquísimo, y la compañía… mejor que mejor! Aunque use Linux!!! Jeje Me da igual haberme mojado de arriba a abajo volviendo en moto, ha merecido la pena.
Lo feo de la tarde, una hora de Programación Funcional, la cual no esta mal, pero tenemos un compañero, al que llamamos Mongolito Dudoso, que no hace más que preguntas estúpidas que hacen que el ritmo sea lentísimo y la clase eterna. A la última hora de Paralelas no hemos aguantado. Ha sido mucho más agradable un café con leche con esa persona con la que el equilibrio entre el escuchar y el contar siendo escuchado es perfecto.
Una hora de aeróbic, palizón, pero a gustísimo.
Vuelvo a casa, debajo del paraguas, y pienso en todo esto que he escrito ahora, en mi día. Creo que puedo decir que me han faltado dos cosas, la llamada de mi vasquita preferida, que si que ha llamado pero aun no estaba yo en casa, y un beso (y lo que se terciase… ;-) ) del chico por el que estoy loquita!
Monólogo de Buenafuente para acabar el día, un día en el que paso de hoja del calendario por fin, “solo” 19 días, y vuelvo a ser consciente de todo lo que está a mi alrededor (y en las lejanías cántabras y alemanas). Me encanta, estoy enamorada de mi vida.
Muaks! Muaks! Muaks!