La Coctelera
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Primavera

¡Pues que ya está aquí!

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Hermanos

Madrugo un sábado. Bajo hasta las estaciones acompañada y subo de vuelta a casa sola. Será que le quiero... Por el camino veo un kiosco y recuerdo que hoy salíamos Borja y yo en una foto por ser ganadores de uno de los últimos concursos de El Diario Montañés. Lo compro y le echo un vistazo a la portada. Me llama la atención el siguiente titular: "El ‘bebé medicamento' logra salvar a su hermano Andrés". Continúo leyendo... "El pequeño Javier nació el pasado mes de octubre con una misión: salvar a su hermano." No puedo evitar sentir una emoción contenida (contenida sobretodo porque no quiero llorar en medio de la calle). No se por qué me emociona tanto este tema. Supongo que porque pensar en la posibilidad de nacer con la misión de salvar a tu hermano me estremece.

Pienso en esa institución que se muestra en contra de la manipulación de células madre y de todos aquellos que la apoyan. ¿No tienen hermanos ninguno de ellos? Y no hermanos inventados como dicen ellos de ‘el hermano Tomás' o ‘la hermana Tomasa' por decir dos, si no hermanos de verdad.

Si yo tuviese que hacer algo por ayudar a mi hermano, ni me lo plantearía. No tardaría ni 3 segundos en decidir si sí o si no. Para mí, la relación de hermanos es única, nada puede sustituirla. No es un amigo como tal, no es un padre, y en mi caso al menos no es solo un conocido, es tu hermano. Quizá piense de esta manera por la cantidad de tiempo que hemos pasado y pasamos juntos mi hermano y yo. Tantísimas veces cenando juntos en la cocina esas salchichas de carnicería, los baños desde pequeños jugando en la bañera con los Playmobil, las horas en la parte de detrás del coche inventándonos juegos para hacer más amenos los viajes a algún lugar recóndito del mundo, las palizas que me daba jugando a la primera Nintendo (y las de ahora con la Wii), las partidas de Monopoly, Scatergories o Cifras y Letras, infinitas en el suelo de nuestras habitaciones, la salida del concesionario con nuestro primer coche, las cenas en el McDonalds con el chico y la chica que más nos hacen reír...

Volviendo a la noticia que me ha hecho pensar en todo esto, estos dos niños podrán hacer todas estas cosas y más, gracias a esa manipulación con células y agradeciéndose de por vida lo que han hecho el uno por el otro. El pequeño con su nacimiento salvar al mayor de su enfermedad, y el mayor haber necesitado que naciera permitiéndole así disfrutar de la vida. Y hacerlo juntos, con un hermano, que es aún mejor. 

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Sol de invierno

¿Por qué el sol de invierno tiene ese color tan diferente al de verano? Sí, ya, ahora todos habréis empezado con: “Pues hija, esta claro que es porque en invierno la incidencia de los rayos de sol con la tierra debido a la inclinación del eje de ésta es diferente que en verano…” bla bla… Eso ya lo se joé!!! Pero me refiero a ese color tan brillante y a la vez tan débil. Como si te estuviese diciendo: “Sí sí, tu acércate al solecillo, que no caliento ni leches pero ya veras que bien te sienta!!” Y es que la sensación de frío y de repente: ZAS! (o ZASCA que diría Berto), rallito de sol en la cara y mmmmmm… ¡Qué rico sabe eh?!

Jose siempre se ríe cuando uso ese verbo y ese adjetivo, saber y rico, para definir al sol del que os hablo, pero es que es la perfecta expresión. Es como cuando vas a un restaurante por la cara, porque te ha tocado en un concurso, y en uno de los platos te ponen un foie de estos bien hechos, que cuando te lo metes en la boca y como que se derrite, y ese sabor… mmmm ¡Qué delicioso! Es un placer… pues eso mismo me pasa a mí con el sol de invierno.

Y ahora que ya he hecho esta reflexión que no viene a cuento de nada (y menos despues de 3 meses sin abrir la boca en este blog), pero que me ha dado el punto y quería hacerla, me piro, que veo por la ventana que hace un solete… rico rico rico! :)

Además, con el ejemplo del foie me ha entrado un hambre… Y hoy toca comida de mamá!

Muakksss

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Septiembre

Hobbes: Bueno, casi se ha terminado el verano. Paso muy rápido ¿verdad?
Calvin: Si...

Calvin: Nunca hay suficiente tiempo para hacer tanta nada como deseas


Comienza Septiembre con el nuevo catalogo de Ikea bajo el brazo, lo que es un símbolo inequívoco de que comienza el nuevo curso. Se va el veranito, y por el ‘vientazo’ que hace hoy en Santander diría que se está yendo a toda leche. Aún tengo la esperanza de que haya un par de días más de solete para dar el baño de despedida en el Sardinero.

De todas formas, creo que el verano está sobrevalorado. Sí, está guay ir a la playa y “hacer la fotosíntesis” todo tirada sin hacer nada de nada, pero también el resto de estaciones tienen su aquel ¿no creéis? Por ejemplo, cuando empieza el frío, está guay quedarse en casa, oyendo como llueve fuera, acurrucadita en el sofá bajo una manta, y viendo esa peli que llevas todo el verano para ver. O cuando tienes la suerte de dormir con él, como que la cama se hace más grande del frío que hace, y los dos cuerpos se ‘arrejuntan’ para mantener mejor el calor. O ponerte ropa y calzado que te de igual que se moje, y dar un paseo bajo la lluvia, pisando todos los charcos que encuentras por el camino, oliendo a hierba mojada y caminando hacia la playa para ver lo bien que se lo pasa la mar entre tanta ola descontrolada.

Me doy cuenta cuando releo lo escrito hasta ahora, que al final estos posts en los que reflexiono en alto, bueno en letra, solo me llevan a una única conclusión siempre: que me gusta disfrutar de cada uno de los instantes que se me ponen delante. Haga bueno o malo, esté en la playa jugando a las palas con el maleta de mi chico (jeje), viendo una peli yo sola en casa o tomando una cañita en la dichosa Mimosa con los amigos. Por muy simples o complejos que sean, todos ellos te ofrecen segundos en los que te dejan sonreír. No a nadie en especial, si no a ti misma. Esa sonrisa que sirve para pensar: que suerte tengo de lo que tengo.

La verdad, he de decir que este verano ha sido especial.
Por vosotr@s, los de siempre. Porque he sentido como si no hubiesen pasado los años. Salvo que ahora hacemos topless, no tenemos que coger el 7 para ir juntos a la playa. 
Por ti, aunque no ha sido nuestro primer verano juntos, sí ha sido el primero de esta nueva vida juntos. Lo he disfrutado como ningún otro. Pero lo dicho, ahora toca disfrutar del primer otoño de nuestra nueva vida juntos. Y del primer invierno, y de la primavera, y del segundo verano, y del segundo otoño... 

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Cómo confundir a un idiota

He encontrado la manera exacta de cómo confundir a un idiota. Aquí esta:


:) Yo también os quiero!

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Espíritu

Pues sí un espíritu que se hacía llamar Caymn, y en forma de pingüinito se me ha aparecido esta mañana. Mi sorpresa ha llegado cuando he abierto mi página personalizada de Google cuya decoración varía cada día, y me ha lanzado este mensaje, así, sin pensárselo… BUMBA!

Inmediatamente después he sentido como quería dejarle mi boli a algún compañero, o mi PC a algún nuevo proyectista… Bueno no, esto último no, mi Deva es mi Deva, ¿verdad Javi? jaja…
Pues a lo que iba, que como lo dice Google, y lo que dice Google va a misa, debemos compartir amig@s. Así que, en un arrebato que me ha dado (¡No!, no me he pasado a Linux), he añadido al blog un clip con los elementos compartidos de mi Google Reader (se nota demasiado que soy fan de Google!? Pero no falsa-fan eh? Soy fan fan fan!!!). ¿Y con qué fin añades eso Lucía? Pues porque me da la gana, y así quizás, los que entréis de vez en cuando a ver si he escrito y para variar no lo haya hecho, pues tengáis alguna otra opción que mirar además de poder darle al botón de ‘post al azar’. :)
Un saludo a todos. Pero solo uno eh? ¡Compartidlo!

P.D. Ah!! Y mañana hay luna llena. Tenedlo presente! Mmmuuakkksss

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Escapada

Supongo que después de un viaje en el que las 4 mosqueteras se van a timar a un tío sueco que tiene muuuucho dinero, se sacan muchas conclusiones. Quizá podríamos resumir diciendo que...

  • Aunque vayas 2 días seguidos a mirar cosas, siempre vas a volver pa'casa con algo en la bolsa azul.
  • El sueco este tiene perritos calientes de más, y no sabe que hacer con ellos. Por eso te los regala por cualquier cosa.
  • Los vasos no le sobran, te los cobra todos toditos! Aunque sea solo para echarte un mísero vaso de leche que se te ha antojado... aisss que gente! Todo por fastidiar!
  • Una hora de viaje discutiendo las diferencias entre las ciencias y las letras, y sobre el concepto de trabajar en equipo, hace que se te pase la hora volando.

Y por último…

  • Resumir no es tan difícil no? O hace falta estudiar periodismo para ello? :)

Ansi, Trapis, Resumidora... os quiero chavalas!
Pesto, Homónimo, Resumidor... cuidádmelas bien!
Besucos!

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Es el momento

¿Qué momento?
Pues el de romper este gran parón que ha sufrido el blog.
¿Para decir qué?
Pues para nada en particular. Simplemente porque me encuentro bien. Después de haberme llevado algún palo que otro últimamente, me he dado cuenta de que no tengo razones para dejar de estar feliz como estaba. De hecho diría que tengo muchas más razones para estarlo. Las cosas no van EXACTAMENTE como las había planeado pero, ¿alguna vez van lo hacen?
Estoy haciendo lo que me gusta, y aunque están poniendo más obstáculos de los que me esperaba, afortunadamente, tengo muchas manos a cada lado dispuestas a ayudarme para pasarlos. Será duro, pero no puedo dejar de intentarlo.
¡Vuelvo con ganas!